Futuro Azul

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¿Qué es el reconocimiento de Comunidades Azules?

Es un programa de Futuro Azul que identifica, reconoce y acompaña a comunidades pesqueras de pequeña escala que demuestran buenas prácticas en el cuidado de los recursos, en las condiciones de trabajo y en la forma en que comercializan lo que extraen.

Detrás de cada alimento del mar hay personas, organizaciones y territorios. Muchas caletas, sindicatos y comunidades ya hacen un trabajo enorme para preservar sus recursos: acuerdan vedas propias, cuidan sus áreas de manejo y se organizan para vender mejor, entre otras acciones. 

Ese esfuerzo casi nunca se ve y este programa existe para hacerlo visible.

El reconocimiento evalúa lo que la comunidad efectivamente hace, no lo que el Estado deja de hacer. Las brechas institucionales se registran y se informan como recomendaciones de política pública, pero no bajan el puntaje de nadie.

Está dirigido a comunidades costeras, ribereñas e indígenas vinculadas a la pesca artesanal y a la recolección de recursos bentónicos y algas. 

El programa se inspira en las Directrices voluntarias para lograr la sostenibilidad de la pesca en pequeña escala (FAO, 2015) y en la metodología del Plan de Acción Nacional para la Pesca en Pequeña Escala (PAN-PPE).

¿QUÉ EVALÚA EL ESTÁNDAR?

El estándar se organiza en tres pilares, que juntos describen la sostenibilidad de una comunidad pesquera: cómo cuida su recurso, cómo trata a su gente y cómo se inserta en el mercado.

Recursos sostenibles

Estado del recurso, reglas de manejo, selectividad de las artes, derechos de acceso, decisiones participativas y vigilancia local.

Seguridad social y trabajo decente

Convivencia sin violencia ni abusos, pagos justos y transparentes, seguridad en las faenas, cultura pesquera viva y capacidad de adaptarse al cambio climático.

Cadenas de valor y equidad económica

Capacidad de negociación, reconocimiento del trabajo de las mujeres, condiciones de calidad e inocuidad, y respuesta a los cambios del mercado.

Comunidades que ya avanzan en la línea del estándar

A continuación dos experiencias de buenas prácticas que están trabajando por la certificación de Comunidades Azules.

Caleta Huellehue

Las comunidades mapuche-huilliche del estuario del río Huellelhue pidieron en 2018 medidas urgentes para el choro zapato y desde 2019 sostienen una veda que ha permitido la recuperaión del recurso.

El banco pasó de 22 a 92 toneladas en cinco años. Hoy trabajan en un plan de repoblamiento junto al Liceo Politécnico Pesquero de Mehuín, con el objetivo de retomar la extracción con cuota precautoria.  decidió cuidarlo.

Archipiélago de Juan Fernández

Desde los años 30, los pescadores del archipiélago se impusieron sus propias reglas: no capturar hembras con huevos, respetar una talla mínima y usar solo trampas de madera. Esas normas siguen vigentes, hoy articuladas con el comité de manejo que reúne a la comunidad, la ciencia y las instituciones en un espacio de decisiones.

Gracias a estos esfuerzos, los recursos se han mantenido saludables y siguen proyectando un trabajo que compatibiliza el cuidado de los recursos con el desarrollo de la comunidad.

Revisa la Guía de Estándares para Comunidades Azules